CODELCO: Dos palos por el sueldo de Chile
La propuesta de privatizar Codelco reabre el debate sobre el destino del cobre, los ingresos fiscales y el rol de las empresas públicas en Chile.
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Comité editorial CECS

El sueldo de Chile que ni la dictadura de Pinochet se atrevió a tocar: ese es el cobre chileno, cuyo actor central es la Corporación Nacional del Cobre (CODELCO), permanente saco de boxeo para la carrera entre las derechas del país sobre quién corre más el cerco de la discusión pública. ¿El concepto común? Privatizar la empresa estatal.
Tras un debate escabroso por el aborto, apareció el senador y presidente del Partido Republicano a lanzar otro disparate: “¡Hay que vender CODELCO!”. Kaiser y sus secuaces no se iban a quedar atrás. Los libertarios redoblaron la apuesta con una propuesta aún más estúpida: que vendamos CODELCO con urgencia y que, para que los chilenos y chilenas acepten quedarse sin los ingresos de la nación, se les ofrezca un cheque único de hasta 2 millones de pesos como premio por la heroica gesta de ser más vendepatria que los reos de Punta Peuco y los Chicago Boys.
El presidente del PNL, el youtuber Johannes Kaiser, ha convocado textualmente una antigua receta de la dictadura cívico-militar: el “capitalismo popular”. Este proceso, parte de la venta de todo el aparataje económico estatal chileno dirigido por el régimen golpista, constó en la compra de acciones de empresas privatizadas por parte de 25 mil trabajadores, marcando pérdidas de 500 millones de dólares para el Estado de Chile.
Esta vez no son acciones, sino una transferencia directa similar a los infames retiros de fondos AFP. Obviaremos los evidentes efectos inflacionarios que causaría la fantasía de distribuir 30 billones de pesos de la noche a la mañana entre 15 millones de adultos, cortesía de quienes dicen saber de economía “a diferencia de la izquierda”. En esta ocasión es más relevante el argumento libertario: si CODELCO es el sueldo de Chile, ¿no deberían beneficiarse todos los chilenos de este? ¿Qué mejor beneficio que tener un cheque de dos palos en tus manos?
La propuesta libertaria es una mentira en todos sus aspectos, partiendo por su inspiración y su origen. El capitalismo popular fue una farsa. Si en 1986 se prometía desconcentrar la propiedad empresarial en manos de miles de nuevos accionistas, ya en 1989, tal como expusieron medios como El País, la propiedad estaba nuevamente monopolizada. Esos pedacitos insignificantes de la gran industria pública saqueada no demoraron en ser vendidos a las grandes familias y al gran capital amigo de la dictadura. Tal irrelevancia sólo palidece al instante que durarían dos millones de pesos en manos de cada uno de nosotros.
Por un soborno tan patético se perdería una fuente central y permanente de sustento social. En marzo de 2026, Kast tomó el gobierno con conocimiento de que, en el último año, CODELCO había cerrado con ganancias de casi 2.500 millones de dólares y un aumento del 16% en sus aportes al fisco. Cuando republicanos y libertarios repiten como loros que CODELCO sólo pierde dinero están, derechamente, mintiendo. Si se refieren a las deudas acumuladas por CODELCO, también están manipulando la realidad, pues su endeudamiento es una condena que la misma derecha en nuestro país ha provocado.
El exdirector de Codelco de Aylwin, Mario Waissbluth, nos entregó la respuesta en el debate: CODELCO sería la única empresa en el mundo en la cual su dueño retira absolutamente todas las utilidades y no reinvierte nada en sus operaciones. Como en Chile se recaudan muy pocos impuestos en comparación a cualquier país decente, como los de la OCDE, el Estado cubre el desbalance fiscal con las ganancias del cobre. Si la derecha quiere al mismo tiempo cobrarle menos a los más ricos y dejar de recibir ganancias por CODELCO, ¿por dónde cubre el agujero? Exacto: quitándole prestaciones a los chilenos más pobres.
El cobre de nuestra patria vale mucho más que un cheque de dos palos.
La propuesta de la derecha es un monstruo que no cierra por ninguna parte en lo técnico, pero sobrevive en lo ideológico. Su bombardeo cultural busca que sea el sentido común de la muchedumbre el que cubra con su manto el crimen de robarle a los chilenos y chilenas tan descaradamente. No hay misa en La Moneda que expíe su pecado, pero sí es perfectamente posible que convenzan a una mayoría circunstancial de que el infierno hoy es para su futuro esplendor, tal como una mayoría social le entregó ese voto de confianza a Milei en Argentina.
En el Estado de Alaska, en la cuna del capitalismo, el Alaska Permanent Fund reparte un dividendo de miles de dólares cada año a los residentes de esa región estadounidense, extraído de las ganancias de su petrolera estatal. Esto es perfectamente compatible con la economía del mercado y representa una experiencia más creativa e inteligente para sustentar la vida decente de la población de manera duradera. De la misma forma, es urgente reformar la gestión de las empresas públicas de Chile para que estas puedan obtener los mejores resultados manteniendo su propiedad estatal.
Como izquierda debemos atrevernos a inventar, proponer y defender un proyecto de país mejor. Los recursos de esta tierra deben estar, sin duda, al servicio de la buena vida de todos los chilenos y chilenas, y no para el lucro exclusivo y parasitario de un puñado de magnates inescrupulosos que añoran quedarse con el sueldo de Chile. El cobre de nuestra patria vale mucho más que un cheque de dos palos. La batalla de hoy, la batalla de las ideas, determinará si nuestro pueblo reconoce esta verdad o dará visto bueno al asalto de su futuro.

