Republicanismo Socialista Fundamentos para una identidad doctrinaria del Frente Amplio
Un insumo que propone un republicanismo socialista para el Frente Amplio, articulando libertad, democracia, poder social y tradición chilena.

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Julian Castillo GonzalezLicenciado en Trabajo Social, especializado en Políticas Sociales y Laborales. (C) Magister en Políticas Públicas, Gobierno y Territorio UAH.
Presidente CECS
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A lo largo de la existencia, el Frente Amplio y los partidos, más los movimientos políticos que lo anteceden, se han definido como un partido con identidad socialista, con algunas vertientes en aquellos años. Pero esta definición requiere mayor precisión ¿Qué tipo de socialismo? ¿Por qué es necesario y contra qué se define? Lo que sigue articula una respuesta que se nutre tanto de la tradición histórica del socialismo chileno como de la teoría crítica contemporánea, sin dogmatismos ni importación de modelos. Nuestro socialismo no es una doctrina cerrada, es un horizonte de transformación fundado en el análisis de las formas concretas de dominación que operan en Chile hoy. Este insumo es un complemento que puede servir para agregar respecto al porque adherimos al republicanismo socialista.
1. Por qué socialismo
Nos definimos socialistas no por adhesión a una tradición por sí misma, sino porque el capitalismo constituye una forma específica de dominación que debe ser superada. Esta dominación no opera exclusivamente mediante la violencia estatal o la manipulación ideológica, aunque las incluye. Su núcleo es lo que Marx llamó en El Capital, la compulsión muda de las relaciones económicas, (Marx, 2010) un poder impersonal, abstracto y anónimo, integrado en los propios procesos económicos, que sella la dominación del capital sobre el trabajador sin necesidad de coerción directa. Como ha desarrollado Søren Mau en Mute Compulsion, esta compulsión muda es tan despiadada como la violencia misma, pero opera de manera silenciosa a través del mercado, la competencia y la dependencia material (Mau, 2023). La llamada libertad del mercado es, en rigor, un mecanismo de dominación. La competencia no libera a los individuos, sino al capital. La subordinación de la individualidad a condiciones sociales que asumen la forma de poderes objetivos, es decir, de cosas independientes de las relaciones entre los propios individuos, constituye en primera instancia el fundamento del orden capitalista. Esto no es una abstracción teórica; es la experiencia cotidiana de millones de cada uno de nuestros conciudadanos sometidos al endeudamiento, la precariedad laboral, la autoexplotación y la privación de control sobre las condiciones de su propia vida. (Iñigo Carrera, 2013) El socialismo no es, por tanto, un ideal exterior impuesto sobre la realidad, es la respuesta a las contradicciones reales del modo de producción existente.
2. Socialismo como libertad
El socialismo que postulamos no se opone a la libertad, es su condición. Siguiendo la lectura republicana de Marx, elaborada por William Clare Roberts, entendemos que los principios del socialismo no son la igualdad material abstracta ni la comunidad solidaria como valores morales, sino la libertad concebida como no dominación y la asociación que la asegura y expresa. (Clare Robert, 2017) No hay libertad plenamente cuando la mayoría está sometida al arbitrio impersonal del capital, cuando las decisiones que afectan la vida de todos son tomadas sin consulta, sin debate y sin posibilidad de ser impugnadas. La democratización de la economía, la gestión colectiva de bienes comunes y la distribución del poder material no son metas opuestas a la libertad, son sus condiciones. El republicanismo socialista que proponemos significa que la política debe desprivatizarse, que la probidad y la ética pública son parte de una batalla contra el cinismo neoliberal, y que la soberanía popular no es la cobertura simbólica de las élites, sino la experiencia común de quienes habitan, trabajan y sostienen el país. La emancipación, como ha enfatizado Roberts a partir de Marx, es autoemancipación. Los arreglos institucionales de una sociedad de trabajadores libres y asociados deben ser decididos por ellos mismos. Nuestro socialismo no es un modelo prefabricado, no es una receta para las cocinas del futuro. Es un proceso de liberación cuyo contenido concreto lo determinarán quienes lo construyan.
3. Ni estatismo, ni espontaneísmo, transformar las relaciones sociales
La experiencia del siglo XX demostró que el socialismo no puede identificarse con la nacionalización de los medios de producción bajo control burocrático. Como ha argumentado Simon Clarke en Marx, Marginalismo y sociología moderna, la tragedia del marxismo del siglo pasado fue separar el potencial liberador de la crítica de Marx de sus fundamentos concretos en la socialización de la clase obrera, para ubicarlo en formas igualmente enajenadas como el Estado. (Clarke, 2023) El resultado fue que los poderes sociales humanos se enfrentaron al individuo bajo la forma del aparato estatal, reproduciendo la dominación en lugar de superarla. La emancipación no puede venir dada “desde arriba”. La forma más democrática de asociación libre exigirá también mediaciones institucionales. No se trata de disolver las instituciones, sino de transformarlas, usar el poder institucional para habilitar poder social, transferir capacidades de decisión a las bases, profundizar la participación y democratizar la vida cotidiana para el mejoramiento del costo de la vida. Nuestro partido no es una vanguardia que dicta línea desde arriba, sino un conector, articulador y catalizador de experiencias sociales diversas. Apelamos al poder institucional para conseguir la transformación social, no para ejercer poder de forma excluyente ni para convertir las instituciones en un fin en sí mismo.
4. Democracia plenamente sustantiva más allá de las instituciones liberales
La democracia que debemos defender no se reduce al conjunto de instituciones políticas liberales. Siguiendo a Álvaro García Linera en Democracia, Estado y Nación, entendemos que la democracia es, ante todo, el cuestionamiento que la política hace a la sociedad a través de la exigencia por la igualdad. Es más que un sistema político: es una sociedad en batalla constante contra la desigualdad. (García Linera, 2013) No puede haber democracia sin ampliación continua de la ciudadanía social, es decir, sin conquista material del bienestar. Como señaló Marx en El Capital, las profundas reformas políticas siempre han sido reformas económicas que modificaron la estructura de propiedad y gestión de la riqueza. El Estado no es un instrumento neutral; es simultáneamente correlación de fuerzas entre clases, materialidad institucional y creencia colectiva generalizada. Disputar el Estado exige actuar en esas tres dimensiones, construir coalición política dominante, transformar las instituciones y ganar la hegemonía cultural. Una democracia real y profunda no es solo redistribución de la riqueza, sino redistribución del poder, una democracia de individuos organizados.
5. Socialismo con particularidades chilenas
Nuestro socialismo no es importación de modelos externos. Se inscribe en la tradición del socialismo chileno autónomo, democrático y no dogmático. Como ha documentado Jorge Arrate en “Socialismo Chileno, Rescate y Renovación”, liberar al socialismo chileno de las ataduras dogmáticas para recuperar su naturaleza política revolucionaria y original es un imperativo. Allende representó tanto las virtudes republicanas como las socialistas. Su proyecto fue una herejía en el contexto latinoamericano, de la misma manera que fue una herejía el proyecto socialista chino, a través de la toma del poder con el campesinado como vanguardia en vez del obrero. La identificación dialéctica entre democracia y socialismo es una determinación para Chile. La derrota de 1973 no invalidó esta necesidad histórica; al contrario, como menciona Arrate, la renovación no es adulterar el socialismo chileno sino rescatar su patrimonio histórico y someterlo críticamente a las exigencias del presente. (Arrate, 2004)
6. Realismo transformador
Nuestro socialismo adopta un realismo transformador: reconocer los límites reales, tales como la correlación de fuerzas, institucionalidad heredada, minoría estructural, sin convertirlos en excusa para la resignación. Transformar no es administrar lo existente sin horizonte, pero tampoco reducir la política a la espera de un momento épico. Es combinar ambición histórica con acumulación, secuencia y planificación. La acción política debe surgir siempre del análisis concreto de la situación concreta. Pero para llevar a cabo tales análisis, necesitamos conocer cuáles son nuestras potencias como posibilidades de lograr la superación del modelo. A modo de cierre, nos definimos como socialistas porque el capitalismo es un sistema de dominación, silenciosa como un vampiro (como diría Marx) que debe ser superado. Somos socialistas porque la libertad real exige la superación de la dominación económica. Somos socialistas porque la democracia verdadera requiere transformar la estructura de propiedad y poder. Somos socialistas porque Chile tiene una tradición propia, autónoma y no dogmática, que nos permite pensar la transformación sin copiar modelos ajenos. Y somos socialistas porque, frente a dos desvíos simétricos, el oficialismo autocomplaciente y el rupturismo sin base social, elegimos la construcción paciente y ambiciosa de una fuerza popular capaz de cambiar Chile. Como dice un proverbio chino, el camino de las mil millas comienza con un primer paso.
Bibliografía
Arrate, J. (2004). Socialismo Chileno, Rescate y Renovación. Ediciones del Instituto para el nuevo Chile. Clare Robert, W. (2017). El infierno de Marx, La teoría política del capital. Princeton University Press. Clarke, S. (2023). Marx, Marginalismo y Sociología Modern. Dos Cuadrados. García Linera, A. (2013). Democracia, Estado y Nación. Vicepresidencia del Estado. Iñigo Carrera, J. (2013). El Capital: Razón histórica, sujeto revolucionario y conciencia. Imago Mundi. Marx, K. (2010). El Capital, Critica de la Economía Política. Lom Ediciones. Mau, S. (2023). Compulsión Muda. Extáticas.
Recursos complementarios
INSUMO REPUBLICANISMO SOCIALISTA CECS
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